La Preparación que No Prepara: Las Lecciones de Pedro

Por Egui Castro | Iglesia Theopolis
Ya era como la tercera vez que se posponía mi turno para predicar, pero el Señor sabe todas las cosas y él siempre tiene un plan más allá del nuestro. Esta mañana, mientras me preparaba para compartir de la Palabra, el Señor puso en mi corazón reflexionar sobre la vida de Pedro, específicamente sobre algo que muchas veces pasamos por alto: cómo nuestra preparación puede convertirse en nuestro mayor obstáculo.
Más que preparación, entusiasmo por Jesús
Cuando leemos en 1 Pedro 3:14-16, vemos al apóstol aconsejando a los creyentes que siempre estén preparados para defender su fe con mansedumbre y reverencia. Es hermoso ver a Pedro, quien había experimentado en carne propia lo que significa estar "preparado" y lo que realmente nos prepara para servir a Dios.
A lo largo de los años, he escuchado a muchos predicadores describir a Pedro como "presumido", pero cuando leo que al instante dejó las redes y siguió a Jesús, veo algo diferente. Pedro no era presumido; Pedro tenía entusiasmo. ¿Cuántos aquí tienen entusiasmo por Jesús?
A lo largo de los años, he escuchado a muchos predicadores describir a Pedro como "presumido", pero cuando leo que al instante dejó las redes y siguió a Jesús, veo algo diferente. Pedro no era presumido; Pedro tenía entusiasmo. ¿Cuántos aquí tienen entusiasmo por Jesús?
Cuando la experiencia se convierte en obstáculo
En Mateo 14, vemos a Pedro caminando sobre las aguas. Pero hay algo fascinante aquí: Pedro era pescador en esa región, conocía esas aguas, sabía cuando un oleaje se volvía peligroso. Su expertise era la pesca y la navegación. Y justamente ahí está la clave de lo que pasó.
Pedro caminó sobre el agua hacia Jesús sin ningún miedo, pero cuando se fijó en el viento – cuando su preparación como pescador tomó control de él – ahí fue donde tuvo miedo y se empezó a hundir. Su preparación no lo preparó para caminar sobre las aguas. Lo preparaba para pescar, pero no para hacer milagros.
Permíteme contarte algo personal: en mi línea de trabajo, cuando estoy en los laboratorios, tengo que estar completamente preparado para derrames de químicos corrosivos. Uso vestimenta protectiva porque si algo de ácido nítrico o sulfúrico me cae en la piel, puede causarme quemaduras severas. Pero aquí, el químico más peligroso que puede haber es el jabón para lavarse las manos. En otras palabras, esa vestimenta aquí es más una distracción que una protección.
Así era Pedro. Su preparación se había convertido en una distracción de lo que Dios quería hacer.
Pedro caminó sobre el agua hacia Jesús sin ningún miedo, pero cuando se fijó en el viento – cuando su preparación como pescador tomó control de él – ahí fue donde tuvo miedo y se empezó a hundir. Su preparación no lo preparó para caminar sobre las aguas. Lo preparaba para pescar, pero no para hacer milagros.
Permíteme contarte algo personal: en mi línea de trabajo, cuando estoy en los laboratorios, tengo que estar completamente preparado para derrames de químicos corrosivos. Uso vestimenta protectiva porque si algo de ácido nítrico o sulfúrico me cae en la piel, puede causarme quemaduras severas. Pero aquí, el químico más peligroso que puede haber es el jabón para lavarse las manos. En otras palabras, esa vestimenta aquí es más una distracción que una protección.
Así era Pedro. Su preparación se había convertido en una distracción de lo que Dios quería hacer.
La noche más oscura de Pedro
En Mateo 26, vemos a Pedro haciendo esa famosa declaración: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré." Pedro estaba tan confiado en su preparación emocional, en su amor por Jesús, que le dijo a una profecía directa de Jesús: "Esta tampoco se va a cumplir."
Cuando arrestaron a Jesús, Pedro sacó su espada – esencialmente sacó las armas de su tiempo – y dijo: "No van a arrestar a Jesús." Pero Jesús le dice: "Guarda eso. Tú no sabes que yo tengo una misión, un propósito. Yo no necesito que tú me defiendas, Pedro."
Pedro estaba tan preparado que no podía ver que Jesús tenía que ser arrestado para que la profecía se cumpliera. Su preparación no lo preparó para entender los propósitos de Dios.
Y luego vino el momento más doloroso: las tres negaciones. El mismo Pedro que había visto todos los milagros, que había caminado sobre el agua, que había prometido morir con Jesús, cuando ve al Maestro golpeado e indefenso, toda su preparación lo hace tener miedo. Si Jesús no se pudo defender de los sacerdotes, ¿qué iba a hacer él cuando le echaran mano?
Cuando arrestaron a Jesús, Pedro sacó su espada – esencialmente sacó las armas de su tiempo – y dijo: "No van a arrestar a Jesús." Pero Jesús le dice: "Guarda eso. Tú no sabes que yo tengo una misión, un propósito. Yo no necesito que tú me defiendas, Pedro."
Pedro estaba tan preparado que no podía ver que Jesús tenía que ser arrestado para que la profecía se cumpliera. Su preparación no lo preparó para entender los propósitos de Dios.
Y luego vino el momento más doloroso: las tres negaciones. El mismo Pedro que había visto todos los milagros, que había caminado sobre el agua, que había prometido morir con Jesús, cuando ve al Maestro golpeado e indefenso, toda su preparación lo hace tener miedo. Si Jesús no se pudo defender de los sacerdotes, ¿qué iba a hacer él cuando le echaran mano?
La restauración de Simón a Pedro
Después de la resurrección, en Juan 21, ocurre algo hermoso. Jesús no llama a Pedro por el nombre de la misión que le había dado. No le dice "Pedro, la roca." Le dice "Simón." Y le pregunta tres veces: "¿Me amas?"
En la tercera pregunta, Pedro finalmente cambia el rumbo. Por primera vez, Pedro pone la pelota en la cancha de Jesús. Le dice: "Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo."
Pedro le está diciendo: "¿Tú eres el que vas a decidir si yo te amo? El que sabe eres tú. Yo no soy el que sabe. Ya estoy cansado de ser el que sabe. Tú eres el que sabe."
En la tercera pregunta, Pedro finalmente cambia el rumbo. Por primera vez, Pedro pone la pelota en la cancha de Jesús. Le dice: "Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo."
Pedro le está diciendo: "¿Tú eres el que vas a decidir si yo te amo? El que sabe eres tú. Yo no soy el que sabe. Ya estoy cansado de ser el que sabe. Tú eres el que sabe."
La verdadera preparación
¿Cómo cambió Pedro de ser alguien que negó a Jesús por miedo a ser alguien que habló con tanta confianza delante de los mismos sacerdotes que lo habían intimidado antes?
La respuesta está en Hechos 4:8: "Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo..."
No fue Pedro el que preparó el discurso días antes. No fue Pedro el sabio o Pedro el pescador experto. Fue Pedro lleno del Espíritu Santo.
Pedro dejó de prepararse y Pedro sabía que todo lo que él iba a hacer dependía – no 50%, no 30%, no un número arbitrario – 100% del Señor.
La respuesta está en Hechos 4:8: "Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo..."
No fue Pedro el que preparó el discurso días antes. No fue Pedro el sabio o Pedro el pescador experto. Fue Pedro lleno del Espíritu Santo.
Pedro dejó de prepararse y Pedro sabía que todo lo que él iba a hacer dependía – no 50%, no 30%, no un número arbitrario – 100% del Señor.
Un mensaje personal
Este no es un mensaje que yo les digo a ustedes. Esto es un mensaje que yo me tuve que decir a mí primero antes de pararme aquí. Yo quiero venir a Cristo así, simple. No porque llevo tiempo haciendo esto, ni porque alguien me dé una oportunidad para pararme en el púlpito.
Yo quiero que en cada espacio pequeño de mi vida yo le pueda servir a Él como Él quiere que yo le sirva.
Yo quiero que en cada espacio pequeño de mi vida yo le pueda servir a Él como Él quiere que yo le sirva.
La dependencia que transforma
El Señor está haciendo algo bonito en Teópolis, y por su misericordia, que sea en Mayagüez, que sea en el resto de Puerto Rico. Y que adondequiera que vayamos podamos ser semilla.
Pero tenemos que quitarnos las distracciones de lo que podemos ver, de los recursos que pensamos que necesitamos, y que nuestra oración sea: "Señor, ¿qué tú quieres hacer? Porque yo te amo. Tú sabes que te amo. ¿Qué tú necesitas que yo haga?"
Y confiar que Él lo va a hacer.
Como dijo Noriel en una canción: "Tú todavía haces milagros." Y nunca dependió de nosotros. Siempre dependió de Él.
Pero tenemos que quitarnos las distracciones de lo que podemos ver, de los recursos que pensamos que necesitamos, y que nuestra oración sea: "Señor, ¿qué tú quieres hacer? Porque yo te amo. Tú sabes que te amo. ¿Qué tú necesitas que yo haga?"
Y confiar que Él lo va a hacer.
Como dijo Noriel en una canción: "Tú todavía haces milagros." Y nunca dependió de nosotros. Siempre dependió de Él.
El llamado
Si has estado esperando demasiado tiempo para servir, si has estado intimidado acerca de cómo servir, o si te has estado sobrepreparando, recuerda: Dios no necesita tu preparación perfecta. Él necesita tu corazón rendido y tu disposición a depender completamente de Su Espíritu.
¿Está Dios hablando a tu corazón hoy? El altar de tu vida está abierto. Ven sencillo, como eres, y permite que Él te guíe.
¿Está Dios hablando a tu corazón hoy? El altar de tu vida está abierto. Ven sencillo, como eres, y permite que Él te guíe.
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Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo.
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