DÉJATE INTERRUMPIR

Basado en el mensaje predicado por Gabriela Martínez
Este domingo predicó Gabriela. Yo me senté a recibir, otra vez, como un aprendiz más de la familia.
Y me fui pensando en una sola frase suya: la misericordia se deja interrumpir.
Gabriela nos mostró algo que yo había leído mil veces sin verlo. Casi todas las veces que Jesús tiene misericordia en el Evangelio, iba camino a otra cosa. Tenía un plan. Se estaba retirando, iba a descansar, iba a otro pueblo. Y en ese camino alguien lo interrumpe. Dos ciegos que gritan. Una madre desesperada que "no daba el perfil". Un padre al final de sus fuerzas. Y una y otra vez, Jesús pone su plan a un lado y hace espacio para el que sufre.
Y me fui pensando en una sola frase suya: la misericordia se deja interrumpir.
Gabriela nos mostró algo que yo había leído mil veces sin verlo. Casi todas las veces que Jesús tiene misericordia en el Evangelio, iba camino a otra cosa. Tenía un plan. Se estaba retirando, iba a descansar, iba a otro pueblo. Y en ese camino alguien lo interrumpe. Dos ciegos que gritan. Una madre desesperada que "no daba el perfil". Un padre al final de sus fuerzas. Y una y otra vez, Jesús pone su plan a un lado y hace espacio para el que sufre.

Tengo que ser honesto...
Me detuve ahí porque yo no soy así. Yo protejo mi agenda. Cuando alguien me interrumpe, mi primera reacción no suele ser misericordia — es cálculo. "¿Cuánto me va a costar esto? ¿Tengo tiempo? ¿No puede ser después?" Y mientras tanto la persona que Dios puso en mi camino se queda esperando en el borde.
Gabriela dijo algo que me marcó: Jesús no resuelve para salir del paso. No va directo a la solución. Se detiene, mira a la persona, habla con ella, la dignifica — y después actúa. Ve, nota, dignifica, alivia. En ese orden. Nosotros, cuando ayudamos con prisa, muchas veces resolvemos sin ver. Jesús ve primero.
Gabriela dijo algo que me marcó: Jesús no resuelve para salir del paso. No va directo a la solución. Se detiene, mira a la persona, habla con ella, la dignifica — y después actúa. Ve, nota, dignifica, alivia. En ese orden. Nosotros, cuando ayudamos con prisa, muchas veces resolvemos sin ver. Jesús ve primero.

Y aquí está lo que no quiero que se nos pierda.
La misericordia del Reino no es solo un sentimiento tierno. Gabriela lo dijo con claridad: los Evangelios nunca nos muestran a Jesús con misericordia pero sin hacer nada. Eso sería incompatible.
La misericordia siempre envuelve acción.
Si se queda en "ay, qué pena", no era misericordia — era comodidad disfrazada de compasión.
Pero cuidado, porque también es fácil irse al otro extremo y convertir esto en una lista de buenas obras que hago para sentirme bien conmigo mismo. Y ahí Gabriela nos ancló donde había que anclarnos: en la parábola del siervo que no perdonó. Un hombre a quien le cancelaron una deuda imposible sale por la puerta y ahoga a un compañero por unas monedas. Es absurdo. Y es el retrato exacto de lo que pasa cuando olvido mi propia historia.
La misericordia del Reino no es solo un sentimiento tierno. Gabriela lo dijo con claridad: los Evangelios nunca nos muestran a Jesús con misericordia pero sin hacer nada. Eso sería incompatible.
La misericordia siempre envuelve acción.
Si se queda en "ay, qué pena", no era misericordia — era comodidad disfrazada de compasión.
Pero cuidado, porque también es fácil irse al otro extremo y convertir esto en una lista de buenas obras que hago para sentirme bien conmigo mismo. Y ahí Gabriela nos ancló donde había que anclarnos: en la parábola del siervo que no perdonó. Un hombre a quien le cancelaron una deuda imposible sale por la puerta y ahoga a un compañero por unas monedas. Es absurdo. Y es el retrato exacto de lo que pasa cuando olvido mi propia historia.

Porque esa es la raíz. No damos misericordia porque seamos buenos. La damos porque la recibimos primero. Nosotros éramos el de la deuda impagable. Y en la cruz, el Rey nos miró y dijo: la deuda está pagada, Cristo la saldó completa. Y no solo eso — no solo eres un siervo libre, eres un hijo amado.
El que se sabe perdonado así no puede seguir cobrando igual. Una vida tocada por la misericordia de Dios se vuelve, sin remedio, radicalmente distinta en su trato con los demás.
El que se sabe perdonado así no puede seguir cobrando igual. Una vida tocada por la misericordia de Dios se vuelve, sin remedio, radicalmente distinta en su trato con los demás.
La semana pasada Juan nos dijo que la justicia del Reino nunca se queda en concepto — siempre se vuelve una forma de vivir. Esta semana le añadimos algo: esa forma de vivir se llama misericordia. Y se ve concreta. Se ve como cancelar planes para sentarte en la tristeza de un hermano. Como partir tu comida con el que no trajo. Como cubrir la deuda de una anciana de la iglesia antes que comprarte algo. Como abrazar al que te hirió.
Nada de eso sale por esfuerzo. Sale por memoria. Por recordar de dónde Dios te sacó.
Nada de eso sale por esfuerzo. Sale por memoria. Por recordar de dónde Dios te sacó.

LA CALDERA (Martes de Oración)
Por eso quiero dejarte la práctica que Gabriela nos dio. No es una tarea para quedar bien con Dios. Es dejarte interrumpir por Él.
Esta semana, ora así: Señor, muéstrame una persona. Ábreme los ojos a su necesidad. Guíame a un gesto concreto. Y dame el valor de hacerlo. Una persona. Un gesto. No un proyecto grande — algo real, esta semana. Y si te animas, tómale una foto a lo que Dios haga y compártelo, para que la familia se anime también.
Todos los martes, 7:00 PM. Te esperamos.
Esta semana, ora así: Señor, muéstrame una persona. Ábreme los ojos a su necesidad. Guíame a un gesto concreto. Y dame el valor de hacerlo. Una persona. Un gesto. No un proyecto grande — algo real, esta semana. Y si te animas, tómale una foto a lo que Dios haga y compártelo, para que la familia se anime también.
Todos los martes, 7:00 PM. Te esperamos.

Antes de salir a ver la necesidad de alguien, siéntate un momento y recuerda la tuya. Recuerda tu deuda cancelada. Recuerda cuando el Señor te miró con misericordia. De ahí — y solo de ahí — sale la fuerza para mirar a otro igual.
Que el mundo vea la misericordia de Cristo encarnada en nosotros. Que en Mayagüez sea como en el cielo.
Déjate interrumpir esta semana. Vas a descubrir que ahí, justo ahí, es donde Jesús ha estado esperándote.
Te quiere, su pastor,
Pastor Sammy
Te espero el domingo,
Iglesia Theopolis - Mayagüez, Puerto Rico
Que el mundo vea la misericordia de Cristo encarnada en nosotros. Que en Mayagüez sea como en el cielo.
Déjate interrumpir esta semana. Vas a descubrir que ahí, justo ahí, es donde Jesús ha estado esperándote.
Te quiere, su pastor,
Pastor Sammy
Te espero el domingo,
Iglesia Theopolis - Mayagüez, Puerto Rico
¿Quieres profundizar en estas verdades? Hemos creado una guía de oración y reflexión de 7 días para ayudarte a vivir estas cuatro herramientas cada día. Descarga la aplicación Iglesia Theopolis y ve a la pestaña "Conocer" para acceder a estos recursos.
Descargar el app: >>> enlace<<<
Más herramientas: >>> enlace a herramienta <<<
Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo.
Descargar el app: >>> enlace<<<
Más herramientas: >>> enlace a herramienta <<<
Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo.
Posted in El blog del pastor

