El asiento más afortunado de la mesa

Basado en el mensaje predicado por Egui Castro

Le pedí a Egui algo difícil.

Le pedí que abriera nuestra nueva serie, El Retrato del Aprendiz, predicando sobre la primera Bienaventuranza. Y le dije lo que de verdad pienso: que esa frase — "Bienaventurados los pobres en espíritu" — ha sido difícil para la Iglesia a través de los siglos. Que hacerle justicia no es poca cosa.

El domingo pasado, Egui le hizo justicia. Y a varios nos dejó sin palabras.

El veradero significado...

Porque hizo algo que pocas veces hacemos con un texto que creemos conocer: lo dejó ser tan extraño como de verdad es. No suavizó la paradoja. No la convirtió en una frase bonita para una taza de café. La dejó parada en toda su rareza: el Rey de los cielos comenzando su sermón más importante diciendo que los afortunados, los dichosos, los felices, son los que en lo espiritual no tienen absolutamente nada.

Yo crecí pensando que "pobre en espíritu" era el tímido, el de poca autoestima, el calladito. Egui nos llevó a la palabra que Jesús de verdad usó — ptōchós — que no describe al que tiene poco, sino al mendigo. Al que no puede sobrevivir por su cuenta. Al que extiende la mano porque no le queda otra.

Y entonces todo cambió.
Porque si esto es lo que Jesús quiso decir, entonces no nos está pidiendo que nos sintamos menos. Nos está describiendo una realidad que ya es cierta y que pasamos la vida tratando de tapar: que delante de Dios no tenemos una sola moneda con la que pagar. Ni un logro que lo impresione. Ni un récord que nos gane la entrada.

Lo más confrontante del mensaje, para mí, fue cuando Egui describió a los fariseos llegando a la misma mesa que los pecadores en casa de Mateo. La misma mesa. La misma cena. El mismo Rey. Y se perdieron de cenar con Él por estar pendientes de juzgar el plato del de al lado. Creían que ya estaban llenos. Y los que llegaron sin nada — los publicanos, los pecadores de mala fama — fueron los que cenaron con el Rey.
Ahí entendí algo que quiero que no se nos olvide nunca: al Reino se entra con las manos vacías, o no se entra. Y la parte más seria es que no nos quedamos afuera porque Dios nos cierre la puerta. Nos quedamos afuera cuando creemos que no lo necesitamos.

Por eso esta serie no es solo información para el domingo. Es una invitación a quedarnos quietos delante del único que puede formar en nosotros el rostro del aprendiz. Y quiero compartirte las herramientas que preparamos para hacerlo juntos esta semana:

LA GUÍA DE ORACIÓN Y REFLEXIÓN (7 días)

Nos inspiramos los domingos, pero el retrato se pinta entre domingo y domingo. Por eso preparamos una guía con un versículo, una reflexión, una oración y una práctica para cada día de esta semana.

El corazón de la guía es la oración que Egui nos dejó como herramienta: una sola frase, dicha en privado, una vez al día. "Dios, ten compasión de mí, que soy pecador." No para impresionar a nadie. Solo para recordar quiénes somos delante de quién.

10-15 minutos cada mañana. Ya está disponible en la App Theopolis. 

LA CALDERA (Martes de Oración)

La pobreza de espíritu no se cultiva en aislamiento. Se cultiva de rodillas, junto a otros que también llegan con las manos vacías. La Caldera es nuestro espacio de oración los martes a las 7 PM.

No es un servicio más. Es donde aprendemos juntos a extender la mano.
Quiero cerrar con la misma confesión con la que Egui cerró su mensaje, porque no he podido sacármela de encima en toda la semana: nunca había deseado tanto ser pobre.

Porque entendí que no hay lugar más afortunado en todo el universo que ser un pecador de mala fama, sentado a cenar con el Rey.

Este domingo seguimos pintando. Y quiero invitarte — especialmente si la primera pincelada te movió algo por dentro. Apenas estamos comenzando el retrato.

Te espero,
Pastor Sammy
¿Quieres profundizar en estas verdades? Hemos creado una guía de oración y reflexión de 7 días para ayudarte a vivir estas cuatro herramientas cada día. Descarga la aplicación Iglesia Theopolis y ve a la pestaña "Conocer" para acceder a estos recursos. 

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Más herramientas: >>> enlace a herramienta <<<

Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo. 
 

Eliud Morales