LO QUE VI DESDE LA VENTANA DE BENJAMÍN

Basado en el mensaje predicado por Benjamín Padilla
Hace unos domingos no me tocó predicar. Predicó Benjamín Padilla. Y quiero contarte por qué eso importa tanto.
Benjamín y Sonia llevan casi 30 años caminando con nosotros en Theopolis. Y cuando digo "caminando con nosotros" no me refiero solo a que vienen los domingos. Me refiero a que han estado aquí en los huracanes — los literales y los que no se ven desde afuera.
Y eso es exactamente lo que Benjamín compartió el domingo: lo que vio desde su ventana durante el huracán María. Y esa imagen se me quedó grabada.
Benjamín y Sonia llevan casi 30 años caminando con nosotros en Theopolis. Y cuando digo "caminando con nosotros" no me refiero solo a que vienen los domingos. Me refiero a que han estado aquí en los huracanes — los literales y los que no se ven desde afuera.
Y eso es exactamente lo que Benjamín compartió el domingo: lo que vio desde su ventana durante el huracán María. Y esa imagen se me quedó grabada.
LAS QUE SE CAYERON Y LAS QUE QUEDARON
Las palmas de coco más grandes — de 30 a 40 pies de alto — se cayeron. Robustas, imponentes, pero solas. Y las palmeras más pequeñas del frente de su casa, con la mitad del diámetro de las grandes, sobrevivieron. Todas. ¿La diferencia? Sus raíces estaban entrelazadas unas con otras.
Cuando Benjamín contó eso, experimentamos algo en nuestra congregación que me emocionó: gente identificándose. Porque todos hemos vivido algún María — literal o figurado. Y todos sabemos lo que se siente estar de pie después de la tormenta... y saber que no fue porque éramos fuertes, sino porque alguien más nos sostuvo.
Yo lo he vivido. Nicole lo ha vivido. Y si eres honesto contigo mismo, tú también.
Cuando Benjamín contó eso, experimentamos algo en nuestra congregación que me emocionó: gente identificándose. Porque todos hemos vivido algún María — literal o figurado. Y todos sabemos lo que se siente estar de pie después de la tormenta... y saber que no fue porque éramos fuertes, sino porque alguien más nos sostuvo.
Yo lo he vivido. Nicole lo ha vivido. Y si eres honesto contigo mismo, tú también.

LO QUE LA PALMERA SABE Y NOSOTROS OLVIDAMOS
Benjamín nos compartió algo que me detuvo: la palmera no comienza a crecer hacia arriba hasta que sus raíces están fuertes. Primero crece por debajo. En lo invisible. En lo que nadie aplaude.
¿Cuántas veces hemos querido dar fruto visible sin haber profundizado las raíces? ¿Cuántas veces hemos puesto más energía en cómo nos vemos que en cómo estamos?
Y ahí viene la segunda lección: la palmera se alimenta desde adentro hacia afuera. No por la corteza — sino por el tallo, por un tejido interno. Si le quitas la corteza a un árbol, se muere. Pero la palmera no depende de lo externo.
Eso me recordó algo que llevamos diciendo en Theopolis desde hace años: presencia sobre apariencia. No es solo un lema bonito. Es una convicción de cómo opera el Reino. Dios siempre ha mirado el corazón antes que la corteza.
¿Cuántas veces hemos querido dar fruto visible sin haber profundizado las raíces? ¿Cuántas veces hemos puesto más energía en cómo nos vemos que en cómo estamos?
Y ahí viene la segunda lección: la palmera se alimenta desde adentro hacia afuera. No por la corteza — sino por el tallo, por un tejido interno. Si le quitas la corteza a un árbol, se muere. Pero la palmera no depende de lo externo.
Eso me recordó algo que llevamos diciendo en Theopolis desde hace años: presencia sobre apariencia. No es solo un lema bonito. Es una convicción de cómo opera el Reino. Dios siempre ha mirado el corazón antes que la corteza.

LA PREGUNTA QUE CONFRONTA
Pero la parte del mensaje que más me confrontó fue cuando Benjamín habló de las tormentas.
Dijo algo que no suavizó: "No estoy diciendo que es posible que la tormenta llegue. Estoy diciendo que va a llegar."
Y citó Juan 16:33 — "En el mundo tendréis aflicción." No "es posible que tengan." Tendréis. Y luego compartió sus propios huracanes categoría diez. La enfermedad que estremeció a su familia. El accidente de su nieto con la hélice de un bote. Momentos donde las rodillas se aflojan y solo la misericordia de Dios te mantiene de pie.
Y la pregunta que me dejó no fue "¿vendrá la tormenta?" — porque esa ya la respondió Juan 16:33.
La pregunta es: ¿con quién estarás entrelazado cuando llegue?
Dijo algo que no suavizó: "No estoy diciendo que es posible que la tormenta llegue. Estoy diciendo que va a llegar."
Y citó Juan 16:33 — "En el mundo tendréis aflicción." No "es posible que tengan." Tendréis. Y luego compartió sus propios huracanes categoría diez. La enfermedad que estremeció a su familia. El accidente de su nieto con la hélice de un bote. Momentos donde las rodillas se aflojan y solo la misericordia de Dios te mantiene de pie.
Y la pregunta que me dejó no fue "¿vendrá la tormenta?" — porque esa ya la respondió Juan 16:33.
La pregunta es: ¿con quién estarás entrelazado cuando llegue?
POR QUÉ ESTO IMPORTA AHORA
Este mes arranca "El Camino Difícil" — nuestra serie de marzo. Y no es coincidencia que Benjamín haya predicado justo antes.
Porque el camino difícil no se camina solo. Se camina con raíces entrelazadas. Se camina alimentándose desde adentro. Se camina con la flexibilidad de no quebrarse y la firmeza de no arrancarse.
Todo lo que profundizamos en enero con "Raíces Profundas" y lo que desenmascaramos en febrero con "Falsos Evangelios" nos preparó para esto. Y el mensaje de Benjamín sobre la palmera es el puente perfecto: así es como se ven las raíces saludables cuando llega el viento.
Quiero dejarte tres preguntas para esta semana:
→ ¿Estás creciendo más hacia arriba o hacia abajo?
→ ¿Te estás alimentando desde adentro o dependiendo de lo externo?
→ ¿Con quién están entrelazadas tus raíces para cuando llegue la tormenta?
Si la tercera pregunta te dejó en blanco, no te condenes. Pero tampoco la ignores. Las raíces se entrelazan con intención — no sucede solo porque vienes el domingo. Sucede cuando te haces vulnerable, cuando compartes tu tormenta, cuando dejas que alguien te sostenga.
Te espero,
Eliud
Porque el camino difícil no se camina solo. Se camina con raíces entrelazadas. Se camina alimentándose desde adentro. Se camina con la flexibilidad de no quebrarse y la firmeza de no arrancarse.
Todo lo que profundizamos en enero con "Raíces Profundas" y lo que desenmascaramos en febrero con "Falsos Evangelios" nos preparó para esto. Y el mensaje de Benjamín sobre la palmera es el puente perfecto: así es como se ven las raíces saludables cuando llega el viento.
Quiero dejarte tres preguntas para esta semana:
→ ¿Estás creciendo más hacia arriba o hacia abajo?
→ ¿Te estás alimentando desde adentro o dependiendo de lo externo?
→ ¿Con quién están entrelazadas tus raíces para cuando llegue la tormenta?
Si la tercera pregunta te dejó en blanco, no te condenes. Pero tampoco la ignores. Las raíces se entrelazan con intención — no sucede solo porque vienes el domingo. Sucede cuando te haces vulnerable, cuando compartes tu tormenta, cuando dejas que alguien te sostenga.
Te espero,
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Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo.
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Posted in El blog del pastor
