CUANDO EL CORAZÓN MIENTE Copy

Basado en el mensaje predicado por Egui Castro

Tengo un hobby que heredé de mi abuela: sembrar gandules.

Un día le mostré fotos de mis plantas a un compañero agricultor. Me preguntó por qué no sembraba solo la variedad que más producía. "Podrías aumentar tu productividad," me dijo.

Le respondí: "Para mí no se trata de conseguir el mejor gandul. Se trata de tener la variedad más grande."

Él tenía buenas intenciones. Pero su lógica de rendimiento no aplicaba a mi propósito.

LA CULTURA DEL RENDIMIENTO

Vivimos obsesionados con producir. Desde pequeños nos preguntan: ¿Qué nota sacaste? ¿Ganaste el torneo? ¿A qué universidad entraste? ¿Dónde trabajas?

Y esta mentalidad se infiltra en la iglesia: ¿En qué ministerio sirves? ¿Cuántos años llevas? ¿Eres líder de algo?

No hay nada malo con trabajar fuerte. El problema es cuando empezamos a atribuirle valor a las cosas por cuánto producen y no por lo que son.

LOS GÁLATAS Y NOSOTROS

Pablo estaba exasperado con los gálatas. Les había enseñado el evangelio de la gracia — salvación por fe en Cristo. Pero ellos volvieron a confiar en sus obras.

"¿Quién los ha hechizado?" les pregunta. "¿Después de haber comenzado en el Espíritu, ahora tratan de ser perfectos mediante sus propios esfuerzos?"

Muchos de nosotros empezamos bien. Pero después cae la tentación: "Si soy bueno lo suficiente, tendré la aprobación de Dios."

El problema no es hacer buenas obras. El problema es ponerlas como puente a la salvación — porque ese puente ya lo construyó Jesús.

LA CONDICIÓN MARTITA

Marta invitó a Jesús a su casa. Hasta ahí, todo bien. Pero se distrajo tanto con los preparativos que se perdió la presencia.

Y tuvo la osadía de reclamarle a Jesús: "¿No te parece injusto que mi hermana esté sentada mientras yo trabajo?"

Marta estimaba su trabajo como más valioso que la gracia que estaba visitando su hogar. Pensaba que María no se merecía estar con Jesús porque no estaba produciendo.

Pero Jesús le dijo: "María entendió que esto es gratis."

¿CUÁL ES TU SÍNTOMA?

  • ¿Ves el descanso como problema? Cristo nos llamó al descanso. Trabajar todo el tiempo nunca fue su plan.
  • ¿Te comparas constantemente? Las redes sociales convirtieron tu círculo en millones de personas con quienes compararte.
  • ¿El fracaso te destruye? Si tu identidad está en tu rendimiento, fallar te roba quién eres.
  • ¿Te incomoda recibir gratis? La gracia te parece "injusta" porque no te la ganaste.

LA CURA

Tres verdades que necesitamos recordar:

Tu valor ya está establecido. Dios no te ama por lo que haces. Te amaba antes de que hicieras cualquier cosa.

Es imposible merecerse la salvación. Puedes trabajar de sol a sol toda tu vida y no habrás hecho más por el Reino de lo que Jesús hizo por ti. La gracia es un regalo, no un salario.

Dios no es tu jefe — es tu Papá. Un buen padre no ama a su hijo por lo que produce. Lo ama por quién es.

LA PREGUNTA

¿Sirves porque estás seguro del amor de Cristo, o sirves a Cristo para sentirte seguro de su amor?

El evangelio del logro tiene sus raíces en el temor. Temor a que si no producimos suficiente, el amor de Dios va a fallar.

Pero no nos espera Recursos Humanos en el cielo. Nos espera un Papá con los brazos abiertos: "Hijo, llegaste a casa."

No porque lo merecías. Simplemente porque eres suyo.
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Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo. 
 

Eliud Morales