70 VECES 7

Basado en el mensaje predicado por Egui Castro

Egui confesó algo al abrir el mensaje del domingo: nunca había leído Mateo 18 completo, de principio a fin, como lo leyó preparando esta predicación. Yo tampoco lo había hecho, y me alegra que él lo hiciera por los dos.

Porque leído en pedazos, como normalmente lo escuchamos, Mateo 18 se siente como tres enseñanzas sueltas. Pero leído de corrido, Egui encontró una sola narrativa: Jesús describiendo tres grupos de "conciudadanos" que Él manda a cuidar en su Reino.

Los pequeños primero — los que están empezando en la fe. Jesús pone a un niño en medio de sus discípulos, en una cultura donde los niños eran vistos casi como una molestia, y dice que recibir a uno de esos pequeños es recibirlo a Él. La advertencia que sigue es tan seria que incomoda: mejor atarse una piedra de molino al cuello que hacer tropezar a uno de ellos.

Después, los perdidos — los de afuera. La oveja que no está en las 99 seguras. Y aquí Egui señaló algo que me dolió reconocer en mí mismo: es fácil, con el tiempo, empezar a compararnos con "el que está afuera" y sentirnos superiores, en vez de sentir el mismo desespero que Dios siente por él.

Pero lo que más me confrontó fue el tercer grupo: los deudores. Las personas que nos han fallado.
Pedro le pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar a alguien que peca contra él, y ofrece siete — el doble de lo que enseñaban los rabinos de su época. Probablemente pensó que estaba siendo generoso. Jesús responde: no siete veces, sino setenta veces siete.

Y ahí viene la parábola que no me suelta desde el domingo: un siervo al que le perdonan una deuda completamente impagable —una fortuna, literalmente imposible de devolver en varias vidas— sale de la presencia del rey y estrangula a un compañero que le debía una fracción de eso, exigiéndole el pago inmediato.

Egui leyó las palabras exactas que el rey usa después: "Siervo malvado." Y explicó algo que se me quedó grabado — el rey no le quita el título de siervo. Todavía lo considera parte de su reino. Solo le dice que, siendo siervo, se está comportando mal.

La frase que más me costó escuchar fue esta: "Si tú no los vas a perdonar porque no se lo merecen, tú no te lo mereces tampoco. Y no solamente no te mereces mi perdón — la deuda que tú tienes conmigo es infinitamente más grande que la de ellos contigo."

Toda la semana he estado pensando en a quién le sigo llevando la cuenta. No de manera consciente, casi nunca de esa forma. Pero si me detengo a examinar, sé exactamente quién es. Y la pregunta que Egui dejó no es si esa persona merece mi perdón. Es si yo entendí de verdad cuánto se me perdonó a mí.

Egui cerró con algo que amarra los tres grupos en una sola idea: en algún momento, cada uno de nosotros fue los tres. El niño espiritual que llegaba con preguntas. La oveja perdida que Dios salió a buscar. El deudor a quien se le perdonó una deuda imposible de pagar.

El Reino de los cielos no se vive el domingo en estas cuatro paredes. Se vive en cada llamada que un hermano en Cristo le hace a otro.
Nos inspiramos los domingos, pero el descanso se practica entre domingo y domingo. Por eso preparamos una guía con un versículo, una reflexión, una oración y una práctica para cada día de esta semana.

Esta semana trabajamos los tres grupos de Mateo 18, uno por uno, y cerramos examinando a quién le seguimos llevando la cuenta.

10-15 minutos cada mañana. Ya está disponible en la App Theopolis.

Plan de lectura de 7 días en YouVersion.

Pensado para leerlo en comunidad — con tu grupo pequeño, tu familia, o esa persona que todavía no conoce a Jesús. Es una puerta sencilla para que alguien de afuera entre a la conversación que estamos teniendo como iglesia.

La Caldera: Martes de Encuentros de Oración

Este episodio nos dejó una pregunta que no es cómoda: ¿a quién le sigo llevando la cuenta, después de todo lo que a mí se me ha perdonado?

La Caldera es el espacio donde traemos eso delante de Dios, sin vergüenza. Todos los martes a las 7 PM.

No es un servicio más. Es donde la cuenta se suelta.

Cerca

El Reino de los cielos no se vive el domingo en estas cuatro paredes. Se vive en cada llamada que un hermano en Cristo le hace a otro.

Sigo pensando en el siervo malvado, y en cuántas veces yo he sido exactamente eso: alguien a quien se le perdonó una fortuna, exigiéndole a otro el pago de una fracción de eso.

Si esta semana reconoces a alguien a quien le sigues llevando la cuenta, quiero invitarte a lo mismo que Egui nos invitó: no midas si esa persona merece tu perdón. Recuerda cuánto se te perdonó a ti.

Te espero, Pastor Sammy
¿Quieres profundizar en estas verdades? Hemos creado una guía de oración y reflexión de 7 días para ayudarte a vivir estas cuatro herramientas cada día. Descarga la aplicación Iglesia Theopolis y ve a la pestaña "Conocer" para acceder a estos recursos. 

Este mes en Theopolis: >>> enlace<<<
Más herramientas: >>> enlace a herramienta <<<

Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo. 
 

Eliud Morales