Vivir al ritmo del mañana

Basado en el mensaje predicado por Gabriela Martínez

Gabriela Martínez llegó el domingo con una foto de Dallas Willard y una historia personal que muchos reconocimos aunque no lo dijimos en voz alta.

Ella estaba sirviendo. Leyendo la Biblia. Orando. Participando. Y la brecha entre lo que escuchaba el domingo y lo que vivía de lunes a sábado se hacía cada vez más grande. Llegó al punto de pedirle a su pastor que la sacara del calendario de predicación — porque no podía predicar algo que no le parecía relevante para su vida real.
Yo he estado ahí. No con las mismas palabras, pero sí con la misma sensación. La sensación de que la fe es un departamento de mi vida — el de los domingos — y que los demás departamentos operan con otras reglas.

Lo que Gabriela encontró — y lo que el domingo aterrizó en Theopolis — fue el evangelio del Reino. No el evangelio que solo habla de lo que pasa después de la muerte. No el evangelio que intenta resolver el mundo con esfuerzo humano. Sino el que Jesús predicó: arrepiéntanse, el reino de los cielos se ha acercado.

Lo que el arco bíblico nos dice

Cielo y tierra fueron diseñados para estar unidos. El Génesis no es la historia de Dios creando dos realidades separadas — es la historia de Dios habitando con su creación. El pecado los separó. Y desde entonces, toda la Biblia es la historia de Dios cerrando esa brecha: el tabernáculo, el templo, y finalmente, la encarnación. Jesús — Dios hecho carne — es el lugar donde cielo y tierra se encuentran.

Y cuando Jesús dice "arrepiéntanse, el reino de los cielos se ha acercado", no está hablando solo del futuro. Está diciendo: lo que el pecado separó, yo lo estoy reuniendo. Aquí. Ahora. En mí.

Eso cambia todo.

Lo que cambia en mi lunes

Si el Reino es una realidad presente — no solo futura — entonces mis lunes, mis conversaciones difíciles, mis finanzas, mis relaciones, mis miedos nocturnos no quedan fuera del evangelio. Quedan dentro.

Gabriela usó la imagen de una embajada. Una embajada está en territorio extranjero, pero no opera bajo sus reglas. Opera bajo las reglas de su gobierno. Bajo su provisión. Bajo su autoridad.

Somos embajadas del Reino de Dios

Nosotros somos eso. Embajadas del cielo plantadas en Mayagüez. En nuestras oficinas, en nuestras casas, en nuestros grupos de amigos. No operamos con las reglas del mundo — operamos bajo la provisión del Rey.

Y eso significa que cuando respondo a una situación difícil esta semana, no lo hago desde lo que tengo o lo que sé. Lo hago desde la abundancia del Dios que en Jesús está por mí.

La invitación

Para esta semana te dejo las tres preguntas con las que Gabriela cerró el mensaje. No son preguntas retóricas. Son para sentarse con ellas:

→ ¿En qué espacios de tu vida ya ves la voluntad de Dios haciéndose? Nótalo. Celébralo.
→ ¿En qué área todavía vives como si el Reino fuera algo lejano, como si Jesús no fuera Señor de ese espacio?
→ ¿Qué acto concreto puedes hacer esta semana para vivir hoy al ritmo del mañana?

Y si esta semana el peso es mucho para cargarlo solo, La Caldera es este martes.

Que venga tu reino. Que se haga tu voluntad aquí en Mayagüez, como en el cielo.

En amor,
Pastor Sammy
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Recuerda: la transformación genuina no ocurre solamente los domingos. Ocurre en los días entre domingo y domingo. 
 

Eliud Morales