Hay personas en tu vida — un vecino que vive solo, un familiar que lleva meses sin que alguien le pregunte cómo está, un amigo que siempre come solo — que necesitan un asiento en una mesa donde sean bienvenidos sin tener que merecerlo.
La iglesia del primer siglo se reunía en el templo y en los hogares. No era un plan alterno — era el plan completo. El templo nos forma juntos como congregación. La mesa nos envía como discípulos a los espacios donde el templo no llega.
Hagamos Mesa no es un servicio en el templo. No es un descanso. Es una decisión intencional de ser la iglesia en el segundo espacio.
Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor
y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad,
Hechos 2:46 · NTV